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Aunque es algo que siempre sucede, es especialmente exagerado durante estos tiempos tan agitados e hiperconectados. Me refiero a la multitud de opiniones diversas, meditadas o no, que surgen sobre cualquier asunto. Desde la cacería del Rey hasta las decisiones de Mourinho pasando por las bondades de la última aplicación dospuntocero o la próxima serie “de culto”. Todo es susceptible de ser opinado, alabado o ferozmente juzgado desde todos los puntos de vista posibles.
Una de las cosas que más me llama la atención es que, como consecuencia de lo anterior, se ha creado toda una industria del marketing que trata de entender lo que quiere “el mercado” y encontrar la forma de adaptarse a él. Lo curioso es que hablamos de el mercado como si fuese una persona cuando es algo más parecido a una ameba, impredecible y poco definido. Cuando eso se lleva al extremo se pueden cometer aberraciones de todo tipo que diluyen o incluso destrozan la identidad de quien trata de contentar al mayor número de personas.
Todos vemos como los políticos son capaces de “flexibilizar” todos sus principios si consideran que van a conseguir un pequeño incremento en el número de votos. Pero ese comportamiento que podría parecernos criticable (o no) se produce en todos los ámbitos de la vida. Supongo que tratar de encontrar lo que agrada a los demás y adaptar nuestra forma de actuar es algo habitual con nuestra familia, nuestros amigos o ahora con la gente que te sigue en La Red.
Uno de los problemas de todo lo anterior es que la vieja frase (también discutible) de “El cliente siempre tiene la razón” no es extrapolable a otro tipo de relaciones. No puedes decir que “El follower siempre tiene la razón” en primer lugar porque cada follower tiene una razón diferente y en segundo lugar porque la relación con el follower es distinta a la de un cliente (aunque haya quien opine que hay que tratarle como tal).
Entiendo que si quieres tener éxito comercial, sentimental o político debes ofrecer lo que quiere “el mercado” y satisfacer sus necesidades. Eso no lo discuto. Lo que creo que hay que empezar a entender a partir de ahora es que se ha dado la vuelta a la tortilla.
Ya no existe un mercado único e inamovible al que debas psicoanalizar para poder ajustarte a sus necesidades y sus deseos. En este momento hay numerosos mercados que tienen infinitas necesidades y deseos. La cuestión no es cómo me adapto a lo que existe sino donde están quienes necesitan lo que ofrezco. Si te obsesionas en contentar a todos, cada paso que dés en esa dirección, irá debilitando tu identidad y dejarás de tener una personalidad propia. Al final no tendrás una Marca Personal sino una mezcla indeterminada de lo que otros quieren o algo peor, de lo que crees que quieren los demás
Esto tiene una importancia enorme a la hora de pensar en una estrategia de Branding Personal.
Cuando hablo de Marca Personal o comercial creo que ya está claro a estas alturas que hablo de valores, autenticidad, identidad, personalidad, diferenciación, etc. Eso implica que cuanto más definida esté una marca, más posibilidades habrá de que guste a unos y disguste o sea indiferente a aquellos con los que no está alineada. Ojo, aunque es cierto que no hay que gustar a todos, tampoco hay que empeñarse en lo contrario como propone Risto Mejide.
Las grandes Marcas Personales generan emociones y eso implica hacer cosas que dejen huella, pero como dice uno de los lemas del Branding Personal, si tratas de gustar a todos no gustarás a nadie.
Por lo tanto, si quieres que te reconozcan y no sólo que te conozcan, debes encontrar el modo de ser recordado. Eso implica defender tus valores, tus ideas y tus criterios aunque no gusten a todos (o especialmente por eso). De ese modo conseguirás dos cosas, por un lado dejarán de seguirte aquellos que no te entienden o no te quieren entender y por el otro podrás enfocarte y dedicar más tiempo a aquellos que piensan como tú.
Vivimos tiempos en los que no hay que hacer todo lo posible para ADAPTARSE al mercado sino centrarse en ENCONTRAR TU mercado
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Aunque seguro que me equivoco, hace algún tiempo que vengo pensando que esta crisis va a producir una gran ruptura social. No me refiero a una separación entre ricos y pobres sino que va a dividir a las personas en dos grupos, las que se quedaron atrás y se dejaron morir profesionalmente y las que decidieron seguir adelante. No es una cuestión de dinero o de nivel social sino de algo más personal o interior.
Cada día con más frecuencia me encuentro con amigos que hace tiempo decidieron sacar adelante iniciativas y proyectos propios y a los que no les va nada mal. No es que no tengan problemas o que se estén forrando, pero están haciendo lo que les gusta y además han alcanzado una estabilidad financiera suficiente.
Un ejemplo. El viernes estuve charlando de algunos proyectos con dos de esos amigos. Esa conversación fue como meterse en una película de Bruce Willis, de esas en las que la adrenalina te sale por las orejas y sales con ganas de comerte el mundo. No dejan de inventar cosas chulas, de sacar adelante proyectos, de ganar dinero ofreciendo cosas valiosas e incluso de crear empleo. Para ellos la crisis existe porque lo ven en los telediarios, pero poco más.
Otro ejemplo. Ayer comí con un compañero de una de las empresas en las que trabajé. Llevaba bastantes años en ella, estaba bien considerado, ganaba un sueldo muy majo y hace pocos meses le ofrecieron un puesto muy interesante como responsable de la empresa en otro país. En ese momento decidió que se acabó. Tras esa descripción de éxito se ocultaba una enorme ansiedad, estres y aburrimiento. En este momento ha decidido poner en marcha tres proyectos propios. Seguro que sufrirá y tendrá problemas como los hemos tenido todos, pero saldrá adelante.
Si cuento esto es porque desde hace días nos están dando la lata con el puñetero Titanic y lo están convirtiendo en una metáfora de lo que sucede actualmente. Y eso es rotundamente falso. Me explico.
Al comparar lo que estamos viviendo con el dichoso barquito estamos asumiendo indirectamente que no podemos hacer nada más que buscar un bote salvavidas o una tabla para agarrarnos hasta que lleguen a salvarnos. Pero todo eso implica que no podemos hacer nada. Parece que todo escapa a nuestro control, el iceberg, los “mercados”, el capitán, los gobiernos, la naviera o Angela Merkel. Y supongo que eso nos hace sentir más cómodos. Acabamos pensando que dependemos de la suerte. Y lo siento, pero no me lo creo.
Mientras la mayoría (personas y paises) esperan hundirse o que les rescaten, otros, como los que comentaba al principio han decidido que su película es otra, 127 horas. Creo que no destripo la película si cuento que es la historia de un joven deportista que, en una de sus excursiones en solitario, su brazo queda atrapado por una roca y debe decidir si se lo amputa o se deja morir. A pesar de lo que pueda parecer el argumento, la película es tremendamente esperanzadora y optimista. O al menos a mi me lo pareció.
A diferencia de Titanic, en 127 horas existe un grado de libertad, duro, durísimo, pero en el que es posible ejercer la responsabilidad individual y por lo tanto ser libres. Y eso es lo que hay detrás de un concepto como la Marca Personal. Quizás lo más duro de la película no sean las escenas de dolor físico sino la angustia de sentirse reflejado en el personaje y tener que tomar esa decisión. En Titanic era todo más triste pero también más sencillo porque simplemente no tenías alternativa.
Creo que cuando superemos lo peor de esta situación nos encontraremos en un mundo diferente, no sé si como en Mad Max o en un mundo mejor, pero muchos habrán quedado atrás y unos poquitos habrán tomado una decisión dura, dolorosa y terrible pero ese sacrificio les habrá permitido salir reforzados.
Si en este momento estás pensando que esto que digo parece muy facil o que no todo el mundo se lo puede permitir, te diré dos cosas.
En primer lugar, de facil nada, hay que ser muy valiente y tener las ideas muy claras para ponerse en la piel del personaje que interpreta James Franco en 127 horas o en la de muchos emprendedores. No es una cuestión de medios. De hecho, muchos de los amigos que están sacando proyectos empezaron con una mano delante y otra detrás.
Lo segundo es que si piensas así, eres de los que estás en el Titanic esperando subir a un bote.
Mucha gente me pregunta sobre lo que DEBE hacer, pero yo no soy quien tiene que decírtelo. Yo puedo decirte COMO hacerlo cuando hayas tomado tu decisión. La responsabilidad es tuya y no puedes esperar a que otros decidan por tí algo que, en realidad y aunque trates de engañarte a ti mismo, sabes perfectamente que debes hacer. El problema es que acojona y siempre piensas que va a venir alguien a rescatarte. Y en el peor de los casos dicen que la muerte por congelación no es de las peores.
Seguir viviendo de recuerdos, de éxitos pasados o tratar de aferrarse a un título o un cargo que ya no sirve para nada te va a ser tan útil como la tabla a la que se agarraba el personaje que interpretaba Leonardo Di Caprio.
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Por fin he podido leer uno de los libros que estaba deseando tener en mis manos desde hace mucho tiempo. Se trata de Tu modelo de negocio de Tim Clark, Alexander Osterwalder e Yves Pigneur. Uno de los privilegios de compartir un editor tan majete es haberlo recibido unos días antes de que aparezca en tiendas pero, si no me equivoco, esta semana sale a la venta.
Como ya he comentado aquí en varias ocasiones recientemente, cada día veo más claro que el concepto de Branding Personal es sólo una visión parcial de algo más complejo como es el desarrollo de un plan estratégico profesional y personal. La Marca Personal, la huella que dejamos en la mente de otros no es sólo el resultado de dos o tres elementos como la visibilidad, los objetivos claros o la autenticidad sino de algo más amplio y completo. Es la consecuencia de un modelo o de una estrategia personal sólida y coherente. Es lo que siempre se ha llamado, Proyecto de Vida.
Por otra parte, tengo que decir con mucha pena que la rapidez con la que muchos están prostituyendo este concepto (he visto cosas que vosotros no creeríais, como dicen en Blade Runner) hace imprescindible ir un paso más allá. Pero nunca es una buena solución llorar por la leche derramada, asi que es el momento de seguir avanzando y este libro da muchas pistas sobre el rumbo que hay que seguir.
El trabajo anterior de estos autores (o más bien coordinadores porque en él participan muchos voluntarios) Generación de Modelos de Negocio, me dió muchísimas respuestas sobre el modo de entender la forma en la que las empresas funcionan. No era un libro complicado ni lleno de tecnicismos sino todo lo contrario. Explicaba de un modo sencillo aunque nada simplista como se estructuran y generan ingresos las organizaciones.
En este nuevo libro hacen algo muy similar pero aplicado a las personas, especialmente al mundo profesional. Y eso encaja perfectamente con la idea que subyace tras el concepto de Branding Personal en el que se predica que las personal debemos pensar en nuestra profesión como en nuestra empresa y en nuestro trabajo como en nuestro producto.
Me gusta la idea de equiparar los departamentos de una empresa con las actividades que debemos desarrollar los profesionales para ganarnos la vida pero reconozco que me preocupaba un poco que los autores se centrasen sólo en la estructura del “negocio” y se olvidasen de la PERSONA. Afortunadamente han tenido en cuenta los aspectos más íntimos y fundamentales de los individuos como son los valores, los propósitos, la visión, etc.
El libro es apasionante, yo me lo leí en una tarde. Está lleno de ejemplos prácticos y perfectamente reconocibles de todo tipo, desde estudiantes a profesionales en transición, de emprendedores a empleados.
Evidentemente el libro es sólo el principio porque lo bueno surge cuando te pones en marcha y aplicas lo que te cuentan. Pero a medida que lo vas leyendo vas teniendo muchos momentos ¡Ajá! como decía Martin Gardner en los que te das cuenta de muchas cosas que estabas haciendo mal o algo mejor, que podrías hacer bien si hicieses pequeños cambios.
En resumen, aunque no suelo comentar muchos libros y mucho menos recomendarlos, creo que en esta ocasión es imprescindible. No esperes encontrar en Tu modelo de negocio recomendaciones sobre si debes utilizar Redes Sociales o cómo hacer un curriculum ni busques recetas para ganar followers.
Este libro es fundamental porque va directamente al núcleo, a la base de lo que debe ser un negocio personal o dicho de otro modo, del modo de estructurar tu vida y aumentar las opciones de tener la profesión que te gusta. Y cuando tienes las ideas claras, las decisiones sobre lo que debes hacer son muy sencillas. Y eso va desde el profesional desempleado hasta el emprendedor tecnológico pasando por el Agente Libre o el mando intermedio.
Si quieres que los demás perciban que tu Marca Personal es útil, fiable y valiosa antes debes poner orden en tus ideas y este libro es, como dicen los yankees, “mandatory”.
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Ya estamos de vuelta. Hoy tenía pensado escribir sobre el libro Tu Modelo de Negocio pero lo dejaré para dentro de unos días. Hoy me gustaría exponer algunas reflexiones sobre la forma en que todo esto de la visibilidad dospuntocerolense nos está afectando, o al menos a mí.
Durante estos días de Semana Santa he decidido mantenerme lo más alejado posible de dospuntocerolandia. Ni posts, ni (casi) twitts, unicamente “servicios mínimos” de revisión de correo y poco más. En uno de los pocos Twitts que he escrito decía que lo peor de desconectarse una semana de dospuntocerolandia es esa mezcla de ansiedad, culpabilidad y síndrome de abstinencia que te provoca.
En realidad estas son sensaciones muy personales y quizás sólo me ocurren a mí, pero es algo que me preocupa y me apetece comentarlo. No me parece sano autoimponerte obligaciones y tener la sensación de que hay algo que deberías (¿deberías?) estar haciendo mientras te dedicas a otras cosas tan tontas como sentarte en la playa a ver el mar o leer una novela de Frederick Forsyth.
El domingo volvía a tener esa desagradable sensación de vuelta al cole, ese sentimiento de tristeza y ansiedad que surgía cuando volvías a casa después de pasar un fin de semana estupendo mientras escuchabas los resultados de los partidos de liga (supongo que por eso detesto el futbol). Se me hacía muy cuesta arriba hacer algo tan simple como esto que estoy haciendo, escribir un post o volver a la dinámica dospuntocero.
Supongo que en este momento estarás pensando, “este tío es idiota, si no le va todo este rollo, ¿porqué no lo deja?”. No niego lo de la idiocia, pero lo de dejarlo es mucho más complejo. Me explico.
Tengo la sensación que en demasiadas ocasiones, muchos consideran este mundo del Social Media como algo estupendo, divertidísimo y a algunos les parece muy rara e incluso sospechosa o extraña la gente que no se lo pasa pipa con todo esto. Pues aunque no lo parezca, hay personas que no disfrutan (disfrutamos) con todo esto. Supongo que en las redes sociales se produce una especie de selección natural.
Quienes “viven” en dospuntocerolandia son, al menos, dos tipos de personas. Por un lado están aquellos que se dedican a ello de un modo u otro y por eso es muy peligroso meterse con todo esto porque es como meterse con su medio de vida (y la cosa no está para bromas). Y por otra parte están quienes dicen que se lo pasan muy bien y aprenden mucho (¿?).
Por lo tanto, si no vives de esto y/o piensas que hay formas mejores de divertirte o aprender, lo más lógico es que en poco tiempo abandones este mundillo. Al final sólo quedan los apasionados y los profesionales y puede dar la sensación WYSIWYG, que lo que ves es lo que hay. Sólo ves opiniones favorables y estupendas sobre todo esto. Las voces críticas simplemente se largan. Dospuntocerolandia, a veces, se parece a Corea del Norte, o te gusta o te gusta.
“Entonces ¿Porqué sigues dando el coñazo con tus rollos en el blog y en Twitter?” Pues porque es un medio que consigue excelentes resultados de posicionamiento de Marca Personal cuando se carece de recursos financieros suficientes para llegar a otros medios. O dicho de otro modo, porque forma parte de mi Estrategia Profesional. Pero eso no implica que deba disfrutar con ello. Es simplemente una parte de mi trabajo. Mi profesión tiene partes que me entusiasman y otras que me aburren terriblemente pero que no puedo dejar de lado.
El mundo dospuntocero es una nueva versión del mito de Sísifo. No importa lo que hayas hecho hasta ahora, al día siguiente hay que empezar de nuevo. Y eso no me entusiasma precisamente.
Sé que todo esto que comento es algo muy personal. No espero que nadie piense como yo, pero creo que todo esto forma parte de mi Marca Personal y creo que los elementos emocionales y las creencias tienen una importancia fundamental en el Branding Personal. Si uno no es capaz de entender de qué está hecho y porqué piensa y actúa como lo hace, dificilmente podrá conseguir que otros lo comprendan.
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Todo necio confunde valor y precio.
Miguel de Cervantes
Quienes me conocen saben que soy una persona bastante sencilla, incluso simple o simplona. Una de las cosas que aprendí durante mi formación como científico es que las soluciones más elegantes y más acertadas suelen ser las menos complejas.
Cuando hablamos de Branding Personal creo que es importante entender que, aunque puede haber herramientas muy sofisticadas y teorías muy elaboradas, en realidad todo se reduce a algo muy básico. Si quieres que te elijan debes conseguir que se perciba que lo que haces va a generar un valor y que este es superior al de tu competencia. Y esto se puede convertir en una fórmula muy sencilla:
Valor Percibido / Precio
A partir de ahí podemos desarrollar todas las estrategias que nos dé la gana, pero el objetivo es conseguir que el resultado sea mayor que uno. Pero eso no es suficiente si hay otros que pueden conseguir que el resultado de la fórmula sea mayor que el tuyo.
Aunque puede parecer una perogrullada es importante entender que el Valor Percibido depende de dos términos, del VALOR (la relevancia, lo que aportas, los beneficios reales que generas,…) y lo que se PERCIBE que es algo siempre subjetivo, emocional y no siempre coincide con la realidad. Y ahí es donde surgen todas las críticas al branding y al marketing porque se ha creado toda una industria que trabaja sobre las percepciones y no sobre el valor real.
Por ejemplo, una de las últimas “tontás” dospuntocero que tratan de modificar el numerador de la ecuación es la obsesión por convertirlo todo en una Infografía. Hoy no eres nadie si no conviertes hasta la lista de la compra en una hoja llena de colorines y gráficos.
Se está extendiendo la moda de transformar una herramienta casi inutil como es el Currículum para buscar empleo en una herramienta tan inutil pero con colorines y diseño como es la Infografía. Este es uno de esos casos en los que en lugar de ir a la raiz del problema como es la de aumentar el valor real de los profesionales se trata de maquillar el vacío con fuegos artificiales y fanfarrias gráficas. Pero cuando uno está desesperado acude incluso a los curanderos.
A veces pienso que la solución al paro es muy sencilla. Si el gobierno obligase a sustituir el CV por Infografías, todo estaba resuelto porque, como todos sabemos, si estás en el paro es porque tu curriculum es tradicional y nunca pensarías que es porque lo que ofreces carece de valor o hay muchos otros como tú. Seguro que en Alemania todos tienen trabajo porque utilizan infografías.
¿Sirve para algo manipular la percepción? Pues por lo que vemos en el mundo real parece que sí y eso genera toda una industria de magos de la imagen capaces de convertir lo más absurdo, inutil e incluso perjudicial en algo aparentemente atractivo y deseable. El efecto no suele ser muy duradero pero mientras tanto, que te quiten lo bailao.
El otro día, debatiendo sobre esto en Twitter, algunos decían que si no tienes nada que ofrecer lo mejor es llamar la atención. Cuanto daño está haciendo Lady Gaga…
¿Eso es bueno para una Marca Personal o comercial? Pues no, todo lo contrario, pero hay quienes se sienten bien siendo engañados.
En dospuntocerolandia ocurre algo muy curioso. Resulta que tenemos a nuestro alcance todo tipo de herramientas para DEMOSTRAR nuestro VALOR en lugar de tener que recurrir a manipular las PERCEPCIONES. Podemos crear documentos en pdf, escribir blogs, dar conferencias o hacer vídeos o podcasts en los que mostrar nuestro trabajo. Ahora no sólo puedes decir lo que haces (CV), ahora puedes, o mejor aún, debes mostrar lo que haces.
Pero la mayoría de la gente, incluso en La Red, sigue pensando que la única forma de darse a conocer es con el jodido CV (ahora en formato Infografía).
¿Qué es lo que está ocurriendo en este momento? Pues que, ante la posibilidad de no tener un empleo, la mayoría de la gente está reduciendo el denominador, el precio. Cada día más hay gente dispuesta a trabajar por menos dinero, trabajar gratis o incluso pagar por trabajar. Muchos siguen pensando que el objetivo es tener un empleo, cuando el auténtico fin es generar ingresos. El tipo de contrato que mantengas con quien te paga es lo menos relevante.
Hay otros que, en lugar de hacer algo que les convierta en profesionales más valiosos y relevantes, se centran en la publicidad, el autobombo y la autopromoción con el fin de generar una percepción, real o no pero cuanto menos dudosa, de su valor.
Por último están quienes se dedican a aprender, crear, desarrollar, practicar, mostrar, demostrar, probar y formar a otros en aquello que les gusta y en lo que son buenos. Esos son los que se centran en aumentar su VALOR. No voy a negar que esto es algo mucho menos agradecido y cuyos resultados tardan en llegar, pero al final son estos últimos los que consiguen el reconocimiento de su “mercado”.
Como decía hace poco, quizás el problema no es que no sepas “venderte” (gracias a Dios) sino que lo que vendes no tiene ningún valor.
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No sé si será un efecto de la crisis pero por alguna razón, estoy detectando un incremento brutal del interés por el Branding Personal en los últimos meses o incluso semanas. Durante ocho años he mantenido una lucha casi en solitario por sacar adelante este concepto y parece que ha alcanzado suficiente masa crítica.
El lado negativo es que siempre que aparece un concepto o producto interesante, rápidamente aparecen sucedáneos y malas copias que acaban desprestigiando algo que ha llevado mucho tiempo desarrollar. Cuando eso ocurre, lo que hay que hacer es potenciar la Marca Personal o comercial para ayudar a distinguir a los buenos profesionales y empresas de los buitres y oportunistas.
A mis Alertas de Google están llegando cursos, blogs o presentaciones que hablan de Branding Personal que son para echarse a llorar. Se nota que la mayoría ha leido cuatro cositas en La Red y no se ha tomado la molestia de leer a los “clásicos”. Cuando a alguno de los que dice que es experto en Branding Personal le preguntas por Arruda, Montoya, McNally o Speak, te responde que no los conoce. Eso es como decir que eres experto en Inteligencia Emocional y no sabes quién es Goleman.
Por eso en el post de hoy quiero hacer algo diferente y mostrar algunos de los libros básicos para entender este concepto. Muchos están diciendo que el Branding Personal es estar en las Redes Sociales, pero no saben que las obras básicas sobre Marca Personal son anteriores al Social Media. Otros dicen que es protocolo, imagen y aspecto externo cuando alguno unicamente le dedica algún párrafo o ni si quiera eso. Y así, con todo.
En español
30 minutos para venderse bien. Tony Atherton (Granica)
50 claves para hacer de usted una marca. Tom Peters (Deusto)
Construya su Marca Personal. Eleri Sampson (Gedisa)
Construyendo la propia marca. Manuel Schneer (Granica)
Expertología. Andrés Pérez Ortega (Alienta)
Marca Personal. Andrés Pérez Ortega (ESIC)
Sea su propia marca. David McNally / Karl D. Speak (Gestión 2000)
Tu Marca Personal. Hubert K. Rampersad (LID)
Tú Marca Personal. Roberto Álvarez del Blanco
Usted S.A.. Inés Temple. (Norma)
USTED S.A.. William Bridges (Grijalbo)
Y tú, ¿qué marca eres?. Neus Arqués (Alienta)
Yo 2.0. Dan Schawbel (Conecta)
En inglés
5 Steps to a Powerful Personal Brand. Sherri Thomas
Be Your Own Brand. David McNally / Karl D. Speak
Become the brand of choice. Jason Hartman (HM)
Brain tattoos. Karen Post (AMACOM)
Brand Yourself. David Andrusia / Rick Haskins (BB)
Branding Yourself. Erik Deckers / Kyle Lacy (QUE)
Branding yourself. Mary Spillane (PAN)
Build your own life brand. Stedman Graham (FP)
Career Distinction. William Arruda / Kirsten Dixson (WILEY)
Creative Personal Branding. Jürgen Salenbacher
Crush It. Gary Vaynerchuk
Get what you deserve!. Jay Levinson / Seth Godin (Avon books)
How to sell yourself. Arch Lustberg (Career Press)
How you are like shampoo for job seekers. Brenda Bence (Global Insight)
How You are Like Shampoo. Brenda Bence (Global Insight)
Make a Name for Yourself. Robin Fisher Roffer (Broadway)
Managing brand me. Thomas Gad / Anette Rosencreutz (Pearson)
Managing brand you. Jerry S. Wilson / Ira Blumenthal (Amacom)
May I have your attention. Chris Hilicki
Me 2.0. Dan Schawbel (Kaplan)
Personal Publicity Planner. Marion E. Gold (Brittany Publications)
Red Fire Branding. Liz Goodgold
Rockable Personal Branding. Skellie
Stand Out!. Simon Vetter
The 10Ks of Personal Branding. Kaplan Mobray (i Universe)
The brand called you. Peter Montoya / Tim Vandehey (Personal Branding Press)
The Brand YU Life. Hajj E. Flemings
The Complete Idiot´s Guide to Branding Yourself. Sherry Beck Paprocki / Ray Paprocki (Alpha)
The Female Brand. Catherine Kaputa
The Leader’s Edge. Susan Hodgkinson (i Universe)
The Personal Branding Phenomenon. Peter Montoya (Personal Branding Press)
The Power of Personal Branding. Tim O’Brien (MP)
U R a Brand. Catherine Kaputa (DB PUBLISHING)
You, Inc.. Harry Beckwith / Christine Clifford Beckwith (Warner Business Books)
Pues bien, cuando hayas terminado con todos estos, no habrás hecho nada más que empezar. Como vengo diciendo ultimamente, el Branding Personal sólo es una parte de algo más amplio como es la Estrategia Personal.
Si por el contrario, eres de los que quieres contratar a un especialista en este concepto, pregúntale si conoce a alguno de estos libros o autores.
¿Quieres ser un experto en Branding Personal? Pues empieza a estudiar.
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Una de las cosas que ocurre con más frecuencia desde que la tecnología lo invade todo es que primero se crean las herramientas y luego se le encuentra un uso. Muchas veces hemos oido aquello de que los grandes inventos suelen ser accidentales. Hemos escuchado mil veces el origen del Post-It pero también nos han contado que nadie se esperaba el uso que se iba a acabar dando a los SMS. El ser humano es creativo y encuentra aplicación a todo.
Ocurre con mucha frecuencia con cada aplicación que surge en dospuntocerolandia. Primero parece que se encuentra la solución a un problema y o a una necesidad y luego se inventan los problemas y las necesidades. Eso está sucediendo con Pinterest y con otras aplicaciones similares, se lanzan y luego se espera a que la imaginación de los usuarios le encuentre alguna utilidad a los engendros.
Allá cada cual con lo que haga con su tiempo y con su vida, pero obsesionarse más por subirse al carro de la última “tontá” que aparece que por la necesidad que satisface me parece un gravísimo error.
Creo que todos criticamos, ahora especialmente, las grandes obras e inversiones inútiles pero carísimas (aeropuertos, centros culturales, infraestructuras irrelevantes) que han realizado los políticos en los últimos años. Pero eso es exactamente lo mismo, aunque a otra escala, que lo que hacemos casi todos.
Si vemos algo que nos llama la atención o pensamos que puede generarnos un rendimiento económico o de imagen, nos lanzamos sin pensarlo demasiado. Es cierto que dedicar unas cuantas horas de tu vida a probar cada cosa que aparece en La Red no parece demasiado grave. El problema es que cada semana aparecen varias chucherías virtuales varias que van a revolucionar nuestras vidas pero cuyo resultado final suele ser la pérdida de muchos momentos vitales.
En el anterior post conversaba con Amalio Rey sobre la importancia de entender que el Branding Personal es un proyecto con margen de maniobra y no un guión frio, calculado y preestablecido. Una Marca Personal es el resultado de una serie de acciones y tácticas enmarcadas en un plan que tiene unos objetivos, unos límites (valores) y unos recursos que pueden gestionarse. Dentro de ese marco, hay mucha libertad. Se trata de dibujar el mapa con el destino, pero como dicen los expertos en PLN, el mapa no es el territorio y dentro de él puedes moverte dentro de ciertos límites.
Por eso insisto tanto ultimamente en hablar de Estrategia Personal. Creo que el problema de muchas personas es que carecen de eso que siempre se ha llamado Proyecto de Vida. Parece que eso se ha dejado en manos de consejeros espirituales cuando, en realidad, creo que a quién habría que pedir ayuda es a un Project Manager.
Siempre he dicho que lo importante de una Marca Personal es la PERSONA y no la MARCA. Todo empieza en uno mismo, en lo 0.0. Si no se tiene claro lo que se busca, desea o necesita, es imposible crear cualquier tipo de plan, estrategia o proyecto. Y cuando eso sucede, se acaba sucumbiendo a las tácticas, a lo accesorio o a la última ”chuminá” que aparece.
Si no se establecen unos pilares sólidos sobre los que actuar, iremos dando tumbos y tratando de agarrarnos a cualquier sirena dospuntocero o de otro tipo que escuchemos cantar. La falta de un destino impide crear cualquier tipo de ruta. No se pueden unir los puntos si no hay puntos que unir.
¿De verdad conoces a alguien que haya dejado una huella profunda por el uso que hace de Facebook? ¿Crees que dentro de dos años recordarás a los Tuiteros que tienen más followers en este momento? ¿Y (espera que deje de descojonarme) crees que alguien pasará a la historia por las fotitos que ha puesto en Pinterest?
La Marca Personal es un proyecto personal de largo alcance. Requiere tiempo, trabajo, persistencia, coherencia, valores, valor, sentido común y, sobre todo, tener algo realmente valioso que ofrecer a los demás y que les ayude a cambiar las cosas. Y eso solo puede suceder si se sostiene sobre un plan. Si tienes todo eso y encuentras una aplicación dospuntocero que encaje en el proyecto, adelante. Pero si tienes la esperanza de mejorar radicalmente tu vida o profesión probando todo lo que aparece, la llevas clara.
Espero que salga pronto una aplicación que diga algo así como: “Busca un sitio tranquilo, siéntate, piensa, decide y luego apaga este cacharro y ponte en marcha”
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Conversación: Acción y efecto de hablar familiarmente una o varias personas con otra u otras.
RAE
Hay una frase que aparece en muchas películas que me encanta. Se trata de, “Perdone, pero no he podido evitar oir su conversación”. Suele decirla alguien que está cerca del protagonista y utiliza esa excusa para proporcionarle algún dato o establecer contacto.
Hace algún tiempo leí y comenté la historia de un ruso que debido a un problema neurológico era incapaz de “desconectar” de lo que escuchaba a su alrededor. Mientras que el resto podemos enfocarnos en una conversación concreta o concentrarnos en algo aunque estemos rodeados de gente, este individuo era incapaz de aislarse mentalmente. Por lo visto, este hombre estaba a punto de volverse loco. Puedes imaginar lo que debe suponer un simple viaje en metro para este señor.
El caso es que no vivimos en una película ni tenemos problemas cerebrales como los de este pobre hombre. Así que no tenemos que oir ninguna conversación. Sin embargo, desde el boom de lo dospuntocero, parece que lo de escuchar conversaciones se ha convertido en algo deseable y necesario. De pronto, conversar se ha elevado a la categoria de lo sagrado.
Pero me parece que esta obsesión por mantenerse siempre conversando o escuchando conversaciones ajenas tiene algo de patológico. Sé que lo que digo es casi una blasfemia en dospuntocerolandia, pero creo que la obsesión por la conversación puede tener efectos negativos sobre las estrategias de Branding Personal. Pero afortunadamente todo tiene solución. Siempre podemos reducir el nivel de cháchara y blablabla.
- Lo que dejas de ganar. La mayoría de los dospuntocero más convencidos me aseguran que se puede tener mucho éxito si se es muy activo conversando en La Red. Normalmente me hablan de casos de personas que han conseguido algo útil tras incontables horas de palique virtual. Nunca se plantean lo que podrían haber hecho con ese tiempo si se hubiesen dedicado a asuntos más prácticos. Creo que muchos lo ven como una especie de ruleta en la que cuanto más juegas, más probabilidades tienes de que te toque algo, pero parece que pocos piensan en lo que se están gastando.
- No sos vos, soy yo. Cuando se trata de posicionar tu Marca Personal, es fundamental entender que, si no ofreces algo valioso, nadie te va a hacer caso. Por lo tanto, es imprescindible detectar las necesidades de tu “mercado”. El problema surge cuando son los demás, o mejor dicho, aquellos que conversan contigo quienes acaban influyendo en tus decisiones. No digo que no haya que escuchar, el problema es que muchas veces, quienes se comunican contigo no sabes si son tus “clientes”, tus “fans”, alguien que te ama o te detesta o quizás tu mercado no es usuario de Internet. Pero, para un profesional, La Red no es una buena herramienta de Investigación de Mercados y puede acabar desviándote de tu ruta si sólo te basas en lo que lees por ahí.
- No estamos en el colegio. Recuerdo que una de las cosas que más nos preocupaban cuando éramos adolescentes era mantener el contacto con la pandilla. Parecía que si dejabas de salir algún fin de semana, los demás se iban a olvidar de tí. Así que hacías todo lo posible para no perderte ninguna quedada. La verdad es que luego te dabas cuenta que en la mayoría de las ocasiones no te perdías nada y solías aburrirte bastante. Creo que algo parecido ocurre en dospuntocerolandia. Da la sensación que si dejas de estar con “la peña” van a olvidarse de tí. Y seguramente es así. Pero quizás eso no sea tan malo y tenga otro tipo de beneficios. Y como decía mi madre, “hijo, si realmente te aprecian, no pasa nada porque no salgas todos los días”.
- Parálisis por el análisis. En los últimos tiempos he tenido bastantes retuits de algunos posts. Por otra parte, cada día me piden más colaboraciones para algunos medios. Sin embargo, cada vez me da más pereza escribir por algo muy sencillo, lo que antes hacía por gusto ahora se está convirtiendo en una obligación. No sé tú, pero yo siento una presión absurda cuando me siento delante del teclado y eso no me gusta. Eso de hacer algo y esperar el veredicto de gente a la que no conozco no me parece bueno para una estrategia de Branding Personal. Creo que la dichosa conversación, el miedo a lo que se pueda decir o comentar, puede acabar generando un comportamiento artificial que va en contra de la autenticidad que debe tener una Marca Personal.
- No estás en la lista de Fortune 500. En este momento algunos se estarán rasgando las vestiduras por lo que estoy diciendo. Me dirán que las grandes empresas necesitan conversar con sus clientes. Pero hay un problema en ese argumento: Somos profesionales, no multinacionales. Eso implica que será más fácil y eficaz saber lo que opinan sobre tu trabajo haciendo una llamada o tomándote un café con alguien que te conoce a tí o a tu trabajo que esperando una corriente de opinión masiva.
Con esto no quiero decir que haya que meterse en una cueva y aislarse del mundo. Lo que pretendo, como siempre, es dar una opinión contrapuesta a la que parece que domina. En realidad, supongo que esto también es conversar. Pero mientras que lo del pobre ruso es una enfermedad, lo tuyo es opcional.
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¿Cómo se talla la estatua de un elefante? Sólo tienes que quitar todo aquello que no se parezca a un elefante.
Viejo chiste
Redes sociales, eventos, trabajo, familia, libros, películas, amigos,… Cada vez que hablo con alguien me cuenta lo agobiado que está, me dice que no tiene tiempo para nada. Sin embargo, inmediatamente después me explica sus planes para hacer… ¡más cosas!
En dospuntocerolandia todavía no está muy claro para que sirven muchas de las herramientas que van surgiendo. No hemos terminado de cogerle el tranquillo al Twitter y ya estamos estresados tratando de encontrar utilidad a Pinterest. Todo el mundo dice que todo esto de los Medios Sociales (o Social Media) es muy divertido, muy entretenido e incluso conocen a alguien que conoce a alguien que ha conseguido obtener algún rendimiento. Mientras tanto, las tareas se acumulan.
He dicho muchas veces aquí que los Medios Sociales son exactamente eso MEDIOS para conseguir un fin, pero no pueden ir acaparando más tiempo y energía cada día. Es hora de parar un momento y hacer una limpieza de todo aquello que hacemos que nos impide ver el elefante que queremos tallar.
Una de las principales funciones de un plan de Branding Personal es tener bien claro quienes somos, que ofrecemos y como queremos posicionarnos. Para conseguirlo hay que seleccionar y elegir. No podemos ser todo para todos ni tampoco tenemos la capacidad de estar en todas partes en todo momento mientras, además, tenemos que hacer nuestro trabajo. Y eso sólo se consigue simplificando pero nunca añadiendo más cosas al desorden.
No voy a negar que en este interés por la sencillez y la simplificación me han influido lecturas recientes de temas de productividad como Gestiona mejor tu vida de Berto Pena, El poder de lo simple de Leo Babauta o haber pasado ayer un buen rato charlando con mi amigo Jose Miguel Bolivar que de eso sabe un montón.
Creo que uno de los mayores problemas que tenemos es el exceso de actividades (gran parte de ellas inútiles). Normalmente tenemos sobrecargada la agenda. Y eso no se soluciona tratando de hacer eso que se denomina gestionar el tiempo. No se trata de organizar la agenda para meterlo todo a presión sino de hacer una limpieza radical de lo inutil y lo que no nos aporta nada.
Pero eso no afecta sólo a la cantidad de actividades sino a la forma en que las hacemos. Una de las cosas que explican perfectamente expertos en presentaciones como Garr Reynolds o Gonzalo Álvarez es que hay que mostrar unicamente aquello que es relevante. Tenemos tendencia a llenar de texto e imágenes el powerpoint igual que hacemos con nuestra vida. Y eso acaba generando confusión, desenfoque y desconfianza, que son algunos de los peores enemigos de la Marca Personal.
Llámalo filosofía ZEN, regla del 80/20 de Pareto, coste de oportunidad o simplemente sentido común, pero si quieres optimizar tu Estrategia Personal debes dejar de pensar en incorporar todo aquello que surge y empezar a deshacerte de todo lo que no te genera resultados.
Ya sé que es duro, en los libros que comento se explica perfectamente como incorporar hábitos para hacerlo poco a poco, pero no hacerlo implica perder energía, debilitar el posicionamiento y/o que te salga una úlcera o que te pierdas tu vida y la de tu familia.
Quizás pienses que NO PUEDES dejar de seguir cada día a más y más gente en Twitter o Facebook, que NO PUEDES estar un día sin leer lo que dice la interminable lista de blogs que tienes en el Reader, que NO PUEDES no contestar algunos correos electrónicos… Pero lo que está claro es que si no empiezas a hacer limpieza en tus tareas, simplemente dejarás de vivir y tu Marca Personal será cada día más, la que otros dejan en tí y no al contrario.
Escoge, elige, selecciona, tira, desconecta, borra. Ahora que todo el mundo quiere más, quizás lo inteligente es encontrar el modo de hacer menos para poder dejar una huella más consistente, definida y memorable.
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Durante los años que me dediqué al mundo de las compras tuve la oportunidad de visitar a muchos fabricantes a los que llegué a conocer bien. En aquella etapa pude ver de todo, desde naves en las que daba miedo-asco entrar, hasta fábricas de fabada que parecían de microprocesadores por lo limpias y organizadas que estaban. Vi empresas en Alemania que parecían tercermundistas y otras en Grecia que eran de primer nivel.
Independientemente de las características objetivas y externas de todas aquellas empresas, había algo que distinguía a unas de otras. Había algo en la forma en que eran dirigidas que marcaba la diferencia. Al final, y aunque esto suene a tópico, los profesionales, los directivos, los propietarios eran los que realmente conseguían que aquello saliese adelante o se hundiese.
Llámalo cultura, visión, autoestima empresarial, identidad corporativa, alma organizacional o como quieras, pero igual que digo que las personas debemos pensar como empresas, después de visitar muchas organizaciones, creo que estas también se comportan como personas, con sus patologías, deseos, inseguridades o prepotencia.
Una de los aspectos fundamentales que hacen que una empresa tenga una marca fuerte (o no) es la confianza que sus directivos o propietarios tengan sobre sus posibilidades. En algunas ocasiones vi como excelentes empresas (casi todas familiares), que podían haber arrasado, apenas sobrevivían porque quienes la dirigían seguían viendolas como algo de tercer nivel, como si no mereciesen jugar en “primera división”. No se veían a si mismos y a su empresa como algo “serio”.
Este post, igual que la mayoría de los que escribo, está basado en mis experiencias propias. Y esta semana me he dado cuenta que, en demasiadas ocasiones, me comporto como algunas de esas buenas empresas que no se acaban de creer a sí mismas y actúan como si empezasen de cero y siempre tuviesen que pedir perdón por no formar parte de las “grandes familias”. Es posible que también te pase a tí y eso es terrible para una Marca Personal que pretende dejar una huella memorable.
Si quieres que otros te tomen en serio, que te perciban como alguien útil, valioso, singular y que debe ser tenido en cuenta, antes debes metértelo tu mismo en tu cabecita. Si te sigues viendo como un parado que no sirve para nada, un pobrecito profesional independiente cuya oficina es cualquier lugar con wifi o un empleado que no es más que un número en una gran corporación entonces dificilmente te van a ver mejor los demás. Por lo tanto, tu Marca Personal nunca conseguirá despegar.
El problema es que cuando no te crees a tí mismo, empiezas a actuar y a comportarte de un modo letal para tu proyecto.
Como crees que no eres “nadie”, aceptas casi cualquier cosa que te pidan, trabajar gratis, estar disponible las veinticuatro horas del día o mantener una actitud sumisa y poco digna. Incluso tu comunicación se resiente porque tanto lo que dices como tus gestos transmiten que siempre miras a los otros desde una posición inferior.
La forma de contestar el teléfono, de hacer una propuesta o de sentarte en una reunión está transmitiendo claramente poco menos que es para tí un honor el hecho de que alguien “tan importante” sepa de tu existencia. Y eso es un error (Andrés, repítetelo, eso es un error). Si tienes algo valioso que ofrecer, si lo que tienes es relevante para alguien, no importa lo pequeño que seas. Debes darte cuenta que tu valor es directamente proporcional a lo que puedas aportar a los demás y no a tu tamaño.
Lo he dicho muchas veces:
NO ERES LO QUE DICE TU TARJETA (Ni tu cartilla del INEM)
Tener clara tu identidad, definir cual es tu rol en el mundo profesional es fundamental para que tu estrategia de Branding Personal llegue a buen puerto.
Si te sigues VIENDO como el gran Director General cuando hace meses que te echaron, si te VES como el eterno becario cuando tienes formación y experiencia para ser mucho más o si te VES como el niño que siempre espera que venga alguien a solucionar sus problemas, entonces estás jodido. En cada momento, en cada situación asumimos papeles distintos. Así que, más vale que escojas el correcto en cada momento vital.
En dospuntocerolandia nos pasamos el día haciendo cosas para impresionar, impactar, dejar huella o conseguir ser recordados por algo, pero parece que dedicamos poco tiempo para hacer lo mismo hacia dentro de nosotros. Si quieres que los demás te VEAN, antes debes VERTE tú. Así que, recuerda que una estrategia de Branding Personal empieza por posicionarse en el mercado más dificil del mundo: UNO MISMO.






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